El riesgo país es un índice que da a conocer la capacidad de una nación para cumplir con sus obligaciones financieras en un plazo previamente acordado, ya sea con inversionistas, organismos u otros países. Este indicador suele medirse con el EMBI, por sus siglas en inglés: Emerging Markets Bonds Index, el cual es un Indicador de Bonos de Mercados Emergentes; entre más alto es este indicador, mayor es la posibilidad de caer en “default”, es decir, la incapacidad de pago.

Durante el análisis del riesgo país se toman en cuenta estudios de proyecciones y posición financiera del país, posición competitiva, desarrollo de estrategias y manejo de políticas de administración. También se consideran diferentes factores económicos y administrativos, como la demografía, la estructura económica, la estructura intergubernamental, las perspectivas de crecimiento, el balance de ingresos y gastos, los documentos de planeación, los informes fiscales, los flujos de efectivo, entre otros.
La forma más utilizada para calcular el riesgo país, que generalmente se hace para los países en vía de desarrollo, es por medio de una comparación entre la tasa de interés del país analizado con la de los bonos emitidos por el tesoro de los Estados Unidos, los cuales son considerados libres de riesgo. El riesgo país se presenta por medio de puntos básicos derivados de un valor porcentual, una calificación de 100 puntos básicos (pb) representa el 1%, es decir, que el gobierno está pagando un punto porcentual por encima del rendimiento de los bonos de libre riesgo.
Un ejemplo de lo anterior sería: si el bono del tesoro de Estados Unidos es del 3% anual, es decir, 300 puntos básicos, y el de Bolivia es de 20% anual, que equivale a 2.000 puntos básicos, entonces el indicador de riesgo de este país es igual a 1.700 pb.
Un valor alto en los puntos básicos significa descrédito, fragilidad y bonos más riesgosos, por lo que el interés a pagar será más alto.
Este cálculo incide en las condiciones económicas de los países, ya que si estas tasas son bajas, la liquidez dentro del sistema financiero mejora y garantiza mayor seguridad a los inversionistas. Por el contrario, a medida que el riesgo país sea más alto, hay menos incentivos tanto para los inversionistas, como para asumir un ingreso de capitales del exterior.

Fuente: www.dnb.ch
Existen 4 situaciones distintas que pueden describir el riesgo de incumplimiento de las obligaciones:
1. Riesgo de transferencia: se da por la escasez de divisas que tiene el país en un momento determinado, lo que imposibilita el pago de capitales, intereses y dividendos.
2. Riesgo estratégico: ocurre cuando el prestatario, a pesar de tener la capacidad de pagar, se reúsa intencionalmente a realizar el pago.
3. Riesgo genérico: está ligado al sector empresarial y explica cómo el éxito o fracaso de este depende de los conflictos sociales y situaciones políticas.
4. Riesgo soberano: es la incapacidad de pago por distintas razones económicas o financieras, y se da generalmente en acreedores de títulos pertenecientes al estado.
El cálculo de riesgo país permite dar una mirada a los inversionistas y agencias calificadoras sobre la situación económica y nivel de crédito de un país, que finalmente contribuye con la acertada toma de decisiones de inversión.
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