¿Resurgirá Brasil con Temer en la Presidencia?

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¿Resurgirá Brasil con Temer en la Presidencia?
Martes, 13 Septiembre 2016

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La situación de la principal economía latinoamericana es delicada. En 2015 el producto interno bruto brasileño se contrajo 3.8% y el desempleo y la inflación se ubican en niveles considerables, pues en los últimos meses más de 1.7 millones de brasileños han perdido sus empleos y el índice de precios anual (hasta julio) fue cercano al 9%. Además, la llegada de Michael Temer a la presidencia del país no goza de la aceptación del pueblo.

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Fuente: www.freeimages.com Autor: Adriano Ferreira

Temer, quien se venía desempeñando como vicepresidente de Brasil, había asumido las funciones de presidente encargado en mayo pasado, tras la suspensión de Dilma Rousseff. Con la destitución definitiva de la mandataria, Temer llega al poder de manera oficial para dirigir el destino de los brasileños hasta el 1 de enero de 2019, con la misión de reactivar la economía y sanear las finanzas públicas en medio de un escenario de poca popularidad.

El nuevo presidente de Brasil pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), un grupo de derecha, lo que representa un cambio radical respecto a las políticas de izquierda que promovía el Partido de los Trabajadores (PT), al cual pertenecía Rousseff. El politólogo Mauricio Santoro ha manifestado que "el programa político actual de Temer no es el mismo con el cual él y Dilma fueron elegidos. Es un programa de austeridad y muy conservador en términos económicos y financieros”.

De hecho, las primeras declaraciones del mandatario apuntan a que dentro de las estrategias empleadas para ajustar el presupuesto de Brasil se encuentran una serie de privatizaciones, concesiones de bienes públicos, contracción del gasto público, reformas pensionales y laborales que suelen generar indisposición entre los ciudadanos, pero que bien gestionadas podrían sacar a Brasil de la recesión.

Temer también tendrá que trabajar por recobrar la confianza de los inversionistas, pues en los últimos meses las agencias calificadoras han reducido las notas de riesgo del país y lo han incluido en la lista de los países que no ofrecen garantías para los inversores. Este parece ser el lado fuerte del mandatario, dado que las políticas de derecha y de corte liberal simpatizan mucho más con los intereses de los inversionistas.

Algunos empresarios del país han manifestado su optimismo por la posibilidad de que se dé una pronta recuperación de la economía. Una encuesta realizada a 3.000 líderes industriales, poco antes del juicio de "impeachment" contra Rousseff, indica que las empresas tienen una visión optimista sobre las perspectivas de la economía brasileña. Un empresario brasileño manifestó respecto a la situación económica del país, que "hasta ahora, el Estado era el protagonista del crecimiento de Brasil; ahora son los inversionistas privados los que van a liderar el cambio. El sector privado es mucho más rápido en reaccionar a los cambios."

Sin embargo, no todos los inversionistas tienen expectativas positivas; la sombra de las débiles condiciones presupuestales y financieras que afectan a la economía genera dudas sobre el desempeño del país para los últimos meses de 2016 y los primeros de 2017. Además, vale la pena recordar que la crisis de Brasil no es solo económica, pues existen situaciones de índole social y político que el nuevo gobierno tendrá que sortear con inteligencia si quiere hacer resurgir el país.

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