Este índice es una herramienta que permite identificar el secreto financiero mundial, la corrupción y los flujos ilícitos de dinero. Este modelo presenta las principales jurisdicciones con secreto financiero, de acuerdo a la reserva de la información y el volumen de sus actividades.
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| Foto: www.sxc.hu (Autor: spekulator) |
Normalmente se cree que el tema de secreto financiero es netamente impositivo, de personas que acuden a estos países para no pagar tributos. Sin embargo el problema va mas allá, el secreto distorsiona el comercio, los flujos de inversión, y crea un ambiente criminal que perjudica a los ciudadanos de los países, donde se encuentran aspectos como fraude, evasión y elusión a regulaciones financieras, operaciones con información privilegiada, malversación, soborno, lavado de activos, entre otros.
El secreto financiero es diferente a la confidencialidad legítima. Una entidad bancaria no va a publicar en internet los detalles de la cuenta de sus clientes, lo cual es el deber ser. El secreto financiero ocurre cuando hay una negativa en compartir esta información con las entidades gubernamentales que lo necesitan con el fin de hacer cumplir leyes penales.
La medida del Índice de Secreto Financiero es una combinación de dos variables, una cualitativa y otra cuantitativa. La cualitativa examina las leyes del país, reglamentos, tratados internacionales, entre otros. La variable cuantitativa, otorga una ponderación para tener en cuenta el tamaño de la jurisdicción y la importancia para los mercados financieros globales. Al combinar ambas variables se obtiene un puntaje, que entre más alto, mas reservada es la jurisdicción. El rango del puntaje va desde 30 a 100.
Para 2011 Suiza se mantiene como el país que mayor índice de Secreto Financiero tiene, en segundo y tercer lugar se encuentran Islas Caimán y Luxemburgo, sobresale en quinto, octavo y noveno puesto, naciones como Estados Unidos, Japón y Alemania. De Latinoamérica, el país con puesto más alto es Panamá (14), se resalta también Uruguay (26), Costa Rica (41), y Guatemala (42). El ranking reúne a 71 naciones.
Finalmente se resalta la composición de jurisdicciones secretas, conformadas en el siguiente rango:
- Muy Alto (calificaciones entre 91 y 100): Maldivas, Nauru.
- Alto (calificaciones entre 81 y 90): Antigua & Barbuda, Antillas Holandesas, Bermuda, Brunei Darussalam, Bahamas, Belice, Granada, Guatemala, San Kitts & Nevis, Lebanon, Liechtenstein, Liberia, Islas Marshall, Monserrate, Seychelles, Islas Turcas y Caicos, Vanuatu, Islas Virgenes Británicas, Samoa.
- Medio Alto (Calificaciones entre 71 y 80): Andorra, Dubai, Anguila, Barbados, Bahrein, Botswana, Suiza, Islas Cook, Costa Rica, Dominica, Guernsey, Ghana, Gibraltar, Hong Kong, Jersey, Islas Caimán, Mónaco, Mauricio, Labuan, Panamá, Filipinas, Singapur, San Marino, Uruguay, San Vicente y Granadinas.
- Medio (Calificaciones entre 61 y 70): Austria, Isla Man, Japón, Santa Lucia, Islas Virgenes Estadounidenses.
- Medio Bajo (Calificaciones entre 51 y 60): Bélgica, Canadá, Chipre, Francia, Israel, India, Korea, Madeira, Estados Unidos.
- Bajo (Calificaciones entre 41 y 50): Reino Unido, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Malta, Holanda.
- Muy Bajo (Calificaciones entre 31 y 40): Dinamarca, España.
El puesto de Suiza podría peligrar si se tiene en cuenta que en septiembre Washington dio un ultimátum a Credit Suisse y a otras nueve entidades suizas para que le entreguen datos sobre ciudadanos y fundaciones estadounidenses con cuentas secretas en el país, desde 2002, y superiores a USD 50 mil.
Este caso es similar a otra disputa entre EU y Suiza, en el que Washington reclamó información sobre 4.450 titulares de cuentas en el banco UBS. La entidad tuvo que entregar esos datos y pagar una multa de USD 800 millones para evitar que sus directivos en EU fueran a la cárcel y se le retirase la licencia para operar en aquel país. UBS pudo dar la información después de que el Parlamento suizo aprobase, tras un largo debate, una ley especial para autorizarlo.
Además de estos casos en los que se pone en peligro el secreto bancario, está el caso sonado de Rudolf Elmer, un banquero suizo que trabajó ocho años en el Julius Baer Bank, uno de los principales bancos del país helvético, quien entregó en enero al fundador de Wikileaks, Julian Assange, dos discos compactos con detalles de las cuentas bancarias de dos mil personalidades.

