La creciente tensión en el Medio Oriente ha encendido las alarmas sobre un posible impacto en la seguridad alimentaria mundial, debido a los riesgos que enfrenta el tránsito de mercancías por rutas marítimas estratégicas. En particular, la inestabilidad en zonas cercanas al estrecho de Ormuz y otras vías clave ha generado preocupación por posibles interrupciones en el comercio internacional de alimentos.