La noticia acerca de la abdicación al trono del Rey Juan Carlos, no sólo sorprendió al mundo, sino que también abrió el debate de la existencia de las monarquías en el siglo XXI, que aún permanecen en algunos países con adinerados príncipes, princesas y reyes con derechos hereditarios costeados por los impuestos.
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Juan Carlos I firmó la Ley de Abdicación. |
La corona de España hace tiempo que había perdido la popularidad interna que alguna vez tuvo. Las razones de la desaprobación del rey son diferentes, desde los continuos escándalos (incluyendo la caza de elefantes), hasta las investigaciones por corrupción a su yerno Iñaki Urgandarin. Además la grave crisis económica del país y la necesidad de urgentes reformas tenían en el ojo del huracán al rey Juan Carlos.
Actualmente en Europa existen ocho monarquías parlamentarias: Reino Unido, España, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega y Luxemburgo. En todos estos países, la jefatura de Estado recae sobre el rey (un cargo hereditario) y la jefatura política y de gobierno recae sobre el Primer Ministro o Presidente de Gobierno. Pero, ¿por qué sigue existiendo este sistema?
Turismo
Al menos en Inglaterra, las atracciones relacionadas con la monarquía atraen más de 500 millones de libras (más de 837 millones de dólares) al año de turistas extranjeros. Las visitas a los distintos palacios, los souvenirs y todo el mercadeo, siguen siendo muy populares. Y con eventos específicos, estas sumas ascienden con rapidez, por ejemplo, la boda real entre el Príncipe William y Kate Middleton, y el Jubileo de Diamante de la Reina; fueron grandes fuentes de ingresos para el país europeo.
Sólo con la boda real, la ciudad de Londres ganó 107 millones de libras, que corresponden a US$ 179 millones. En total, la economía británica obtuvo 620 millones de libras gracias a la unión, que corresponde a US$ 1.038 millones. El efecto de la monarquía en el turismo es tan importante que según un informe de la consultora de marcas, Brand Finance, un 12,5% de las atracciones más visitadas del país, están ligadas a la institución.
No Existe Incompatibilidad entre Monarquía y Democracia
Según los expertos, las monarquías en el mundo actual no afectan la calidad democrática de las naciones, sino todo lo contrario. Algunos de los países más democráticos del mundo tienen monarquías, como es el caso de Noruega, Suecia y Dinamarca. No hay una relación directa entre democracia y monarquía, ya que en otros continentes sí hay países que tienen este sistema y que no gozan de las mejores formas de gobierno.
Representantes en el Extranjero
Los monarcas no tienen funciones políticas concretas, sin embargo, tienen una función constitucional muy importante, que es la de ser la representación del Estado en el exterior.
Unificadores Dentro de sus Propias Tierras
Este marco simbólico que es la monarquía también permite a muchos países con profundas diferencias internas, permanecer unidas y desarrollar proyectos en común. Según Fernando Vallespin, politólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, "un país como Bélgica sería inviable sin el monarca, al igual que Reino Unido o España, son Estados compuestos de pueblos y naciones diversas, que se pueden unir porque se identifican con la figura de un rey". La monarquía ha ayudado a los países europeos a evitar crisis políticas e institucionales, ya que al ser una institución que permanece en el tiempo, genera confianza, pues se mantiene consolidada a pesar de los cambios de gobierno.
Lo primero que deberá enfrentar el nuevo monarca de España, Felipe VI, es el gran porcentaje de la población que cuestiona la monarquía en general, la crisis económica que sigue estando presente en el país Vasco y los casos de corrupción en la familia. La creciente incertidumbre de las personas en este modelo podría marcar el inicio del fin para una de las más antiguas monarquías del mundo.

