El desplome no es homogéneo. Los sectores más golpeados del lado colombiano son combustibles, vehículos y autopartes, químicos y maquinaria, con contracciones de hasta el 90%. A esto se suman otras industrias altamente dependientes del comercio binacional, como alimentos procesados, farmacéuticos, textiles e insumos industriales, que enfrentan dificultades para sustituir proveedores en el corto plazo, lo que incrementa los costos y reduce la competitividad.