Las inundaciones registradas en el departamento de Córdoba dejaron una estela de pérdidas materiales y humanas para cientos de familias campesinas que dependen directamente de la tierra. Cultivos destruidos, decenas de cabezas de ganado muertas, vías incomunicadas y comunidades desplazadas hacen parte de un inventario que, para muchos agricultores, significó ver desaparecer en cuestión de horas el trabajo de años.